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El factor multiplicador de la aeronáutica

Uno de los domadores de caballos de Piotr Klodt. Una
alegoría de la lucha humana por dominar la naturaleza.
Recientemente he leído “Los orígenes de la Ingeniería. Esbozo de la historia de una profesión” de Javier Aracil, editado por la Universidad de Sevilla en su Colección de Divulgación Científica.

La obra hace un repaso de la evolución de la ingeniería desde la remota Antigüedad hasta nuestros días, abordando muchos temas que me han parecido interesantes y muy curiosos (como la relación tan estrecha existente entre la masonería, el mundo militar y los orígenes de la ingeniería tal y como la conocemos hoy).



En el capítulo dedicado a la ingeniería y las nuevas tecnologías, se habla del factor multiplicador de una tecnología. Es un concepto introducido por Miquel Barceló en el prólogo del “El mundo digital”, de N. Negroponte.

Alguno de vosotros habrá oído hablar de él. Es sencillo aunque tal vez poco riguroso, pero muy adecuado para comprender la potencia transformadora de una tecnología. Se define como el número de veces que esa tecnología es capaz de mejorar la función o el objetivo que le ha sido asignado.

Barceló pone dos ejemplos: el primero es la automoción, que permite pasar de nuestra velocidad de desplazamiento al andar (unos 6 km/h) a unos 90 km/h con un automóvil en carretera. Esto significa un factor multiplicador de 15 (90 dividido entre 6).  El segundo ejemplo es la tecnología aeronáutica. Su factor es de 150, pensando ahora en un avión que viaje a 900 km/h.

Por analogía se puede calcular el factor multiplicador de la tecnología astronáutica, que estaría alrededor de 6.720 si tomamos como velocidad para el cálculo la velocidad de escape o segunda velocidad cósmica (los 11,2 Km/s).

Lo curioso es que una tecnología tan avanzada como la astronáutica arroja un valor para este factor varios órdenes de magnitud menor que el alcanzado por las tecnologías de la información: la informática permite hacer en millonésimas de segundo cálculos para los que el ser humano requeriría tiempos enormemente mayores (estamos hablando de un factor multiplicador del orden de las decenas de millón).

Y sin embargo, el hombre fue capaz de llegar a la Luna (¿habrá algún hito con una potencia transformadora mayor?) gracias al programa Apollo ¡que cabía en 36K de memoria!

2 comentarios:

  1. Anónimo dijo...
  2. Hola,

    soy una estudiante de Ingeniería Industrial que esta realizando su proyecto final de carrera.
    Mi tema es el offline programming para ensamblajes de aviones.
    Sabeis de alguna web que pueda ayudarme con eso?
    muchas gracias
    Un saludo

  3. Rubén Carvajal dijo...
  4. Hola Anónimo, si nos envías tu contacto a nuestra dirección, quizás pueda ponerte en contacto con alguien que trabaja en ese tema.

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