¿Te interesó este artículo?
Recibe cómodamente todas las actualizaciones de aergenium vía RSS o por e-mail.
Suscribete gratis ahora

Adiós, profesor Barrero

Anoche falleció Don Antonio Barrero Ripoll, catedrático de Mecánica de Fluidos y toda una institución de la Escuela de Ingenieros de Sevilla.

Me he enterado esta misma mañana, y a lo largo del día ha sido el tema de conversación recurrente con varios compañeros.

El profesor Barrero ha marcado y ha inspirado a varias generaciones de ingenieros. Exigente, genial, apasionado, brillante y un punto excéntrico, no dejaba indiferente a nadie.

Ha sido un cáncer de estómago que le diagnosticaron el verano pasado cuando ya era tarde. Nos cuentan sus amigos cercanos que hasta el último momento luchó por la vida con la pasión que siempre le caracterizó, y tenía tanta fuerza que parecía que iba a vencer. Hace apenas unos días anunciabamos una conferencia que finalmente no pudo dar porque la enfermedad se lo impidió.

A nivel personal, puedo decir que Barrero es uno de los profesores que recuerdo con más cariño. En mi época se le veía por los pasillos de la escuela empujando su bicicleta con las pinzas todavía puestas en los pantalones. Era perfectamente normal que un día te saludara con efusión al cruzarse contigo, y al siguiente día te hablase de usted sin reconocerte. Creo que la mayoría lo vamos a recordar radiando pasión por su trabajo en una de sus geniales clases, de las que salía agotado y embadurnado en tiza.

Barrero deja un hueco importantísimo. Los premios acumulados a lo largo de su carrera profesional dan fe de su merecido prestigio. En una época en que la Universidad de Sevilla era más bien provinciana, fue un pionero estableciendo lazos con instituciones internacionales punteras. Innovador hasta el final, recientemente fundó Y-flow, una spin-off dedicada a la nanotecnología.

El funeral será mañana a las 13:00 en el Tanatorio, y a las 13:30 en el Cementerio.

Más información en El Mundo

Se el primero en dejar tus comentarios.

Publicar un comentario en la entrada